Debido a mi recomendación acostumbro llevar mi cámara fotográfica a todos lados, en algunos lugares le agregan a mi equipo algún distintivo al entrar, en otras me permiten llevarlo sin necesidad de ponerle ninguna marca.
Pero lo más curioso de todo es lo que descubrí en las plazas comerciales, en cuanto un vigilante me detecta con la cámara, empieza a seguirme y a avisarles a los otros por medio de su radio, como si fuera un criminal.
Si me atrevo a sacar la cámara de inmediato se aproximan a decirme que está prohibido…ni siquiera permiten fotografiar de mis hijos.